Científicos franceses logran crear piel

Un grupo de científicos franceses ha logrado recrear el conjunto de una epidermis a partir de células madre embrionarias humanas. Esta primicia mundial supone un gran halo de esperanza para el tratamiento de los pacientes que sufren quemaduras graves, diabetes o enfermedades genéticas de la piel.

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Reconstruir una epidermis humana no es un hecho anodino. En realidad, ha sido algo particularmente difícil y espectacular; difícil porque «la piel es un órgano formado por muchas células organizadas en conjunto», explica Marc Peschanski, director del I-Stem, el instituto de células madre situado en Evry, en la región parisina, donde se ha realizado esta proeza; espectacular porque las células madre embrionarias (obtenidas a partir de embriones donados a la ciencia a raíz de fecundaciones in vitro supernumerarias) tienen poderes «mágicos». No sólo poseen la capacidad de expandirse de forma ilimitada, sino que además se diferencian de todos los tipos de células del cuerpo humano.

La primera etapa de la investigación ha consistido en lograr células madre de la piel (los queratinocitos) parecidas a las que se encuentran por naturaleza en la epidermis humana. La transformación de las células madre en células epidérmicas se ha llevado a cabo en un nicho celular, un cultivo de células, y ha durado cuarenta días (el tiempo que normalmente tarda un embrión en crear la epidermis).

Tras la fase in vitro se realizó la fase in vivo que consistió en injertar las células en ratones. Doce semanas después, los ratones presentaban una epidermis humana adulta con todos sus componentes y, por tanto, perfectamente funcional.

De acuerdo con el calendario técnico establecido por los científicos, los ensayos clínicos en el ser humano deberían comenzar dentro de dos años. A largo plazo, podría llegar a crearse un banco de piel con el que se salvarían muchas vidas humanas. Por ejemplo, actualmente se trata a los pacientes con quemaduras graves con autoinjertos de piel; pero para que el trozo de piel extraído, del tamaño de un sello de correos, alcance un tamaño de un metro cuadrado de epidermis, se ha de esperar tres semanas. Durante ese periodo, el herido padece deshidratación e infecciones que, a menudo, llegan a provocarle la muerte. «El banco de piel proporcionaría una reserva que estará disponible inmediatamente», subraya Marc Peschanski.

Asimismo, la primicia lograda por el I-Stem supone un gran halo de esperanza tanto para los niños que padecen dolorosas enfermedades genéticas de la epidermis, como la epidermólisis ampollosa, como para los diabéticos que sufren úlceras cutáneas.

En Francia, todavía están prohibidas las investigaciones con células madre embrionarias, salvo las que se realizan gracias a derogaciones (como es el caso del I-Stem). Los resultados de la creación de epidermis, publicados por la revista científica británica de consulta ineludible The Lancet, podrían incitar seriamente a la reflexión, en especial a los parlamentarios, con respecto a la revisión anunciada de la ley de bioética.

Desde el año 1981, fecha en la que se descubrieron células madre embrionarias en los ratones y el 1998, en la que se descubrieron de forma efectiva células madre humanas, se han necesitado muchas horas de trabajo para agrupar los recursos e impulsar las investigaciones. La creación de epidermis forma parte del conjunto de estudios llevados a cabo sobre las enfermedades genéticas de la piel, pero la rapidez con la que se llega a los descubrimientos permite contemplar otras posibilidades, especialmente respecto del tratamiento de las leucemias, de algunos cánceres, de los infartos, de las miopatías y de las lesiones del cerebro. De hecho, Marc Peschanski y sus equipos realizaron hace algunos años el primer trasplante en el mundo de neuronas fetales en pacientes que padecían corea de Huntington.

Actualmente, el I-Stem es un laboratorio en plena expansión que cuenta con material puntero, como el robot de cribado de alto rendimiento, en su entorno de 1.800 m². Además de ser socio de la AFM, Association Française contre les Myopathies (Asociación francesa contra las miopatías), que le aporta 3 millones de euros al año, también goza del apoyo de los poderes públicos franceses y de la Unión Europea. Asimismo, a este instituto se van uniendo nuevos equipos como el de Michel Pucéat, especialista en células madre embrionarias y en la diferenciación de cardiomiocitos. El laboratorio, que ya cuenta con más del doble de efectivos, tendrá una plantilla que alcanzará las cien personas en 2010.

Sin embargo, «el desarrollo es imposible si nos aislamos del resto del planeta», señala Marc Peschanski. En la etapa final de la creación de piel, la realizada en los ratones, el laboratorio francés ha colaborado con investigadores españoles, especialistas en injertos en animales. El director del I-Stem, fundador, entre otros, de la red europea de trasplantes neurales, señala: «Trabajamos estrechamente con un conjunto de equipos europeos y, del mismo modo, colaboramos de forma privilegiada con Japón, el actual líder en lograr que las células adultas se asemejen a las células embrionarias mediante la reprogramación genética de las primeras». En efecto, este tipo de investigaciones requieren la agrupación de especialistas en todos los ámbitos… y de todos los países.

Sylvie Thomas

Dernière modification : 17/12/2009

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