Educación Francesa en el Extranjero

Fin de las clases en el liceo francés Charles de Gaulle, los alumnos salen riéndose del edificio de ladrillos rojos para adentrarse en el metro… londinense. Al igual que ellos, 250.000 alumnos en todo el mundo están escolarizados en el sistema de educación francés fuera de Francia. Una tendencia en alza, puesto que el año pasado se matricularon un 4% más de alumnos en la red. La red de centros con programación educativa francesa en el extranjero está formada por 461 centros repartidos por todo el mundo.

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Más de un tercio de estos alumnos son hijos de Franceses expatriados. Tienen preferencia para la matriculación y pueden obtener becas para financiar su escolaridad. Louise, 17 años, en el último curso de bachillerato, y Charlotte, 15 años, en quinto año de bachillerato, estudian en el liceo francés Chateaubriand de Roma. Las dos hermanas, rubia y morena, han seguido el traslado de su padre, de Kenia a Roma. Francesas en el extranjero, nunca han vivido en Francia. Su hermano mayor, que aprobó el bachillerato hace dos años en el liceo Chateaubriand, se matriculó en una escuela de arquitectura de Île-de-France y, por primera vez, vive en Francia. «El liceo nos permite estudiar en nuestra cultura de origen pero sin cerrarse, sino más bien todo lo contrario, a la cultura de nuestro país de acogida», explica Louise. Además, en el patio del liceo, charla en una jerigonza francoitaliana con su mejor amiga que es rusa.

La flexibilidad de los liceos franceses en el extranjero permite abrirse al máximo a la diversidad cultural de estos alumnos pero sobre todo a las especifidades del país de acogida, al tiempo que se mantienen las exigencias francesas de rigor y aprendizaje del espíritu crítico.

Adaptarse al país de acogida

La programación de historia y geografía se adapta al programa del país de acogida. No se trata de un intento de fusión de los dos programas para sobrecargar de horas lectivas a los alumnos, sino de una integración de los dos de acuerdo con las exigencias de los dos países. En su pedagogía, los liceos franceses vigilan especialmente que se acoja y se acompañe a los alumnos no francófonos en sus primeros balbuceos en francés. Otro punto fuerte de los liceos franceses es el aprendizaje precoz de los idiomas extranjeros. Desde el parvulario, hacia los tres-cuatro años, se familiariza a los niños con el idioma de su país de acogida con la ayuda de juegos; en tercero de primaria, hacia los ocho años, se añade otro idioma, a menudo inglés pero también alemán o español. Mahaut, 8 años, morenita con coletas, escolarizada en el liceo francés de Shanghái, juega con sus barbies tanto en chino como en francés. La niña, cuyo padre fue trasladado a China, ve como algo muy natural esta asamblea de la ONU de muñecas con ropa de princesas. Mahaut se acerca en sus juegos al proyecto pedagógico de los liceos franceses en el extranjero que promueve la tolerancia, la abertura a los demás, pero también la igualdad de oportunidades entre niños y niñas. Unos valores republicanos franceses que a veces son muy diferentes de la cultura de algunos países de acogida.

Llegar a ser perfectamente francófono

Asia es el continente donde los liceos franceses registraron el año pasado un crecimiento de los más espectaculares con un aumento de las matriculaciones de más del 10% en países como China, Corea, Vietnam o la India. En efecto, las empresas francesas han desarrollado su implantación en estos países y sus expatriados se han instalado con sus familias, por lo que engrosan los efectivos de los centros. Asimismo, los alumnos locales han empezado a fijarse en los liceos franceses al reconocer su excelente reputación pero, al mismo tiempo, porque sus gastos de escolaridad siguen siendo razonables en comparación con otras escuelas internacionales por un nivel de estudios sobradamente equivalente.

Si bien es cierto que la vocación fundamental de los liceos franceses en el extranjero es garantizar una continuidad del servicio público para los niños franceses, también garantizan de facto una proyección cultural y contribuyen considerablemente a la francofonía. Todos los alumnos extranjeros que superen su escolaridad en un liceo francés, independientemente de que sean originarios de un tercer país o del país de acogida, son completamente francófonos. Esther, que es británica, aprobó el bachillerato en el liceo francés de Londres hace dos años. Habla y domina el francés y el inglés por igual, tanto escrito como hablado. La elección de sus padres de matricularla, al igual que a sus cuatro hermanos y hermanas, en un centro francés desde el parvulario responde a una tradición familiar. La abuela de Esther es francesa y les parecía importante mantener viva esa herencia. Esther es bilingüe, una ventaja nada despreciable para su futura carrera, y saca provecho de la buena reputación del liceo que acaba de abandonar.

Adquirir un software francés

Veselin es búlgaro. De pequeño, empezó a ir a clase al liceo francés de Belgrado en Serbia, donde trabajaba su padre. De vuelta a Sofía, su ciudad natal, sus padres le matricularon en el liceo francés para no provocar una ruptura en la escolaridad y para mantener una continuidad en el caso en el que el padre fuera trasladado de nuevo. Tras diez años en el liceo francés, Veselin, bachiller con mención, aprovechó la oportunidad de ir a Francia a continuar sus estudios superiores.

En efecto, al formar parte de los mejores estudiantes, ha podido beneficiarse de una beca de excelencia concedida por el Ministerio francés de Asuntos Exteriores y Europeos para financiar el principio de sus estudios. Este año 714 estudiantes se han beneficiado de esta ayuda. En estos momentos, Veselin está realizando el grado de máster en Ciencias Políticas en París. «Un embajador de Francia, con el que estaba realizando prácticas, me definió como un ordenador internacional con software francés», sonríe este buen mozo de 22 años, que habla nada más y nada menos que 5 idiomas con soltura.

Una polivalencia como la de Veselin es una cualidad muy preciada entre las empresas francesas en el extranjero. Una demanda que no han pasado por alto las grandes écoles [escuelas que otorgan diplomas muy prestigiosos] francesas que cada vez se deslocalizan más fuera de Francia y ansían aumentar el número de estudiantes extranjeros en sus promociones. Ahora mismo, más de 200 filiales en el extranjero tienen convenios con universidades francesas. Según las previsiones de la UNESCO, de 2000 a 2015, el número de estudiantes en el mundo debería de pasar de 100 a 200 millones. Unas tres cuartas partes de este incremento tendrán lugar en Asia donde, precisamente, la enseñanza secundaria francesa está en pleno auge.

Pascale Bernard

Página web: http://www.aefe.fr/

Dernière modification : 27/04/2010

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