El Centro de crisis: los expertos siempre alerta de los Asuntos Exteriores Franceses

Una onda de choque atraviesa el mundo entero desde el momento en que estalla una catástrofe en cualquier parte, como en Haití, el pasado enero. Ante una tragedia se despiertan la emoción, la inquietud, la angustia y, a menudo, el sentimiento de impotencia. Sin embargo, para los 56 miembros del Centro de crisis (CDC) del Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos de Francia, la reflexión y la acción priman por delante de la emoción para prestar auxilio de la forma más rápida y eficaz posible.

PNG

Alrededor de las 23 h, hora de París, el 12 de enero, acaba de llegar la noticia. Un seísmo de magnitud 7 acaba de sacudir la frágil isla de Haití, en el Caribe. La célula de guardia del Centro de crisis permanece siempre alerta las 24 horas del día los 7 días de la semana para controlar los sobresaltos que acontecen en el mundo. Pocos minutos después de que cesen las sacudidas, Serge Mostura, el director del Centro de crisis, está al teléfono con su excelencia Didier Le Bret, embajador de Francia en Haití. Cuanto antes, hay que organizar y evaluar el auxilio que va a ser necesario prestar a los residentes franceses del lugar y a todas las personas que se hayan visto afectadas, con independencia del pasaporte que posean. En los edificios del Ministerio, en las proximidades del Sena, se han movilizado todos. Dentro de unas horas, un avión militar francés aterrizará en el tarmacadam del aeropuerto de Puerto Príncipe; será el primero de muchos otros. «Cuando la tierra tiembla, tiembla en todo el mundo», comenta hoy en frío Serge Mostura. Así, podemos resumir la misión del Centro de crisis como la combinación de las misiones consulares (respecto de los residentes franceses) y humanitarias del Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos.

Aumento de la profesionalidad

La idea ya germinaba desde 2007: reunir en un solo organismo dos departamentos del Ministerio, el primero a cargo de la seguridad de los franceses en el extranjero y el otro, de la acción humanitaria. Dos aspectos que responden a la misma exigencia: responder con urgencia de la forma más profesional y adecuada a una crisis, ya sea natural, sanitaria o tecnológica. De este modo, se movilizan un total de 56 personas; son diplomáticos de profesión o sustitutos y se les exige una gran polivalencia, desenvoltura y mucha sangre fría.

El cometido principal del Centro de crisis, inaugurado en julio de 2008, consiste en coordinar a las personas que actúan sobre el terreno como los militares, los miembros de la seguridad civil, las ONG y el personal con cargos diplomáticos en el lugar. Cada uno desempeña un papel muy preciso, y el CDC actúa como lubricante de los engranajes que componen este dispositivo de urgencia. Algunos analizan, prevén y planifican las ayudas. Los especialistas de la región afectada que pertenecen a otros departamentos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos aportan sus conocimientos y su experiencia. Todos actúan con pertinencia y concentración. «Gestionar las crisis del extranjero es como estar en una batalla confusa y brutal. Nosotros, aunque estemos desconcertados, debemos reaccionar», explica Serge Mostura. Otros miembros del CDC se embarcan en el primer avión que vaya a alcanzar el destino en cuestión, para coordinar sobre el terreno y apoyar al personal consular que, a veces, se ve directamente afectado por la crisis. Así, por ejemplo, en Haití, la residencia del embajador quedó totalmente devastada y sus jardines pasaron a convertirse en un campo de refugiados y en un hospital de campaña. Tanto los diplomáticos del CDC como el personal de la embajada duermen como los demás, directamente en el suelo, con racionamientos de agua y comida; pero consolidan su misión.

Información desde el principio hasta el final

Para responder cuanto antes, el CDC prevé y prepara con los equipos del extranjero planes de seguridad bien elaborados que permitan facilitar la evacuación de los residentes franceses en caso necesario. También es fundamental la cooperación con las empresas francesas que envían a sus expatriados.

En París, un centro de telefonía gestiona las llamadas de preocupación de los allegados para tratar de ofrecer noticias y soluciones lo antes posible. Las llamadas se realizan a un número verde (gratuito) habilitado. Tras el seísmo de Haití, más de 190 funcionarios del Ministerio se turnaron las 24 horas del día durante tres semanas para responder a las 18.500 llamadas recibidas. Todos eran voluntarios y efectuaron su misión sin dejar sus tareas habituales en el Ministerio. A todos se les pidió capacidad de adaptación, pero Serge Mostura confiesa que «también es necesario amar a las personas». En efecto, la empatía es necesaria cuando nos encontramos por la mañana temprano, calmando y escuchando a un miembro de la familia de una víctima, que se comporta de forma incoherente y agresiva por el inmenso dolor y el gran estrés sufridos.

Por tanto, parece que tener los nervios de acero es un requisito para el personal del CDC, que se encarga también de los casos de retención de rehenes franceses en el extranjero. En 2008 se dieron 50 de estos casos y en 2009, 30. También en esas situaciones, el CDC acompaña a las familias que se hunden en un mar de dudas y miedo. «Tenemos que ser intuitivos, psicólogos, y establecer una relación de confianza», cuenta Serge Mostura.

Seguimiento una vez pasada la urgencia

Para evitar riesgos e informar acerca de la situación real del país, el CDC publica para cada país «consejos para viajeros» que se pueden consultar en Internet en el vínculo http://www.diplomatie.gouv.fr/fr/co..., así como en una aplicación para iPhone y teléfonos Android, antes de planear un desplazamiento. Estos documentos los preparan los cargos diplomáticos franceses del lugar y los expertos de los países en cuestión.

Al principio, el CDC proporciona apoyo para la implantación de la cooperación y la ayuda humanitaria tras las situaciones de primera urgencia y respalda, asimismo, la acción de las ONG francesas y de las colectividades locales que ofrecen su colaboración. Estos constituyen un relevo natural a la ayuda facilitada por el CDC y los ministerios franceses competentes (Asuntos Exteriores y Europeos, Defensa, Sanidad...) después de la crisis, cuando todavía quedan muchas cosas por resolver.

La experiencia original y reciente del CDC suscita curiosidad e interés. Algunas delegaciones extranjeras vienen a visitarlo con regularidad para inspirarse. «Nuestro punto fuerte es nuestra rapidez de actuación y nuestra capacidad de aprender de la experiencia. Para ser, ahora y siempre, cada vez más eficaces», afirma Serge Mostura.

Pascale Bernard

Dernière modification : 15/04/2010

Haut de page