El Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial, una herramienta original

Lucha contra el cambio climático y la degradación de las tierras, protección de la bio-diversidad, reducción de la contaminación de las aguas internacionales, eliminación de los contaminantes orgánicos persistentes... Estos retos que afectan a toda la Tierra se enmarcan en la estrategia de intervención del Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial, que financia acciones innovadoras que concilian conservación del medio ambiente y desarrollo económico y social, especialmente en África y el Mediterráneo.

La explotación razonable de los bosques, la ordenación urbana racional o los procesos industriales sostenibles forman parte de las acciones realizadas por el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM, en sus siglas en francés) en colaboración con el sector público, el sector privado y la sociedad civil.

El origen de este Fondo tuvo lugar en los Acuerdos de Río de 1992. Para poner en práctica las convenciones sobre la diversidad biológica y el cambio climático, los Estados se comprometieron a financiar un organismo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM o GEF en sus siglas en inglés) que financiaría a su vez proyectos relacionados con estos temas. A continuación, se crearon otras dos convenciones para luchar contra la degradación de las tierras y eliminar los productos orgánicos persistentes; y se está desarrollando una convención para mejorar la gestión de las aguas internacionales.

Christophe du Castel, jefe de misión en el FFEM explica: «Francia, que asumió estos compromisos, ha confirmado su gran motivación al añadir a su contribución al FMAM la creación de un instrumento específico. Ha dado prioridad especialmente a los países africanos. Por otro lado, la financiación prevista por los acuerdos de Río iba destinada únicamente a la protección del medio ambiente; la vocación del FFEM es articular este objetivo con acciones de desarrollo».

El comité directivo está presidido por el Ministerio de Economía francés y asocia a los ministerios encargados de Asuntos Exteriores y Europeos, de Ecología, de Investigación, así como a la Agencia Francesa de Desarrollo. Los proyectos remitidos por cada uno de estos miembros los examina un comité científico y técnico formado por doce personalidades de alto nivel procedentes de diferentes organismos de investigación.

En función de los casos, las peticiones iniciales proceden de los miembros del comité directivo, de los Estados, de las ONG... Para resultar elegible, un proyecto debe entrañar acciones que participen en el desarrollo socioeconómico de los países, traten el medio ambiente mundial y sigan un plan de cofinanciación, en el que el FFEM sólo participe con el 30% aproximadamente. El FFEM recibe del Estado unos 20 millones de euros al año, lo que le permite subvencionar cada año una veintena de proyectos.

Sus intervenciones tienen como beneficiarios Estados, ONG y empresas privadas. Dos terceras partes se llevan a cabo en África y el Mediterráneo, y la última tercera parte se destina a Asia, Latinoamérica y el Pacífico.

Se han entablado acuerdos de colaboración con empresas francesas públicas y privadas, con los servicios internacionales del ADEME y la Oficina Nacional de los Bosques, así como con las instituciones de investigación (CIRAD, Muséum, ANR, ARD, Conservatoire du Littoral…).

Los proyectos relacionados con el clima y la biodiversidad reúnen cerca del 75% de los recursos del FFEM. A continuación, les siguen los que tratan las aguas internacionales; y, por detrás de estos, los que se centran en la degradación de las tierras y las materias nocivas.

Entre las operaciones piloto en la lucha contra el cambio climático figuran la mejora del hábitat en China para volverlo más ecológico, la eficacia energética de las industrias en Marruecos o incluso los esquemas de ordenación urbana sostenible en Hanoi y en El Cairo. Asimismo, el FFEM apoya el uso racional de los biocarburantes y el desarrollo de las energías renovables alternativas.

En materia de biodiversidad, el FFEM promueve las actividades respetuosas con el medio ambiente: ecoturismo, fabricación de productos, de recursos genéticos… Christophe du Castel subraya: «Un objetivo importante es la valorización económica. Nosotros financiamos, por ejemplo, numerosos proyectos de apoyo a los explotadores forestales, en la cuenca del Congo principalmente, para desarrollar procesos de certificación de las maderas y de los modos de explotación que permitan la renovación de los recursos».

En el ámbito de las aguas internacionales (en el que el Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos francés se encuentra especialmente implicado), los proyectos elegibles atañen a las cuencas transfronterizas. Christophe du Castel indica que «nosotros ayudamos en la creación de dispositivos de gestión comunes a los países involucrados. Por ejemplo, en el caso del río Senegal, Malí, Mauritania y Senegal han construido una única presa que proporciona electricidad a los tres países».

Otro gran reto actual: el nuevo acuerdo sobre los bosques tras la reunión de Copenhague. Francia, al igual que otros países, se ha comprometido a poner en marcha actividades específicas para frenar la deforestación en los países en desarrollo. Con el respaldo del FFEM, se trata principalmente de implantar mecanismos de control y gestión de los grandes macizos forestales, así como elaborar un dispositivo eficaz de apoyo financiero a los países en vías de desarrollo. ¡Una agenda bien repleta!

Sylvie Thomas

N.B.

La Embajada de Francia en Honduras se complace en informarle que El FEM finanza un proyecto del WWF para la preservación del arrecife coralino de Honduras con un millón de dolares.

Dernière modification : 20/12/2010

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